La soledad necesaria

La soledad no traiciona. En ella no hay dramas, solo paz, calma y espacio para respirar. Muchas personas, incluso algunas que dicen quererme, critican mi necesidad de alejarme de vez en cuando.

Lo hacen sin comprender que la soledad no siempre nace de la tristeza, sino de la necesidad de encontrar equilibrio, de aquietar la mente y descansar del ruido de un mundo acelerado, estresante y lleno de expectativas.

Vivimos rodeados de normas sociales que parecen dictar cómo debemos comportarnos, relacionarnos y sentir. Y cuando alguien decide apartarse un poco de ese molde, suele ser juzgado, etiquetado o incomprendido.

La soledad es necesaria. Es un refugio donde podemos desconectar del ruido externo y alejarnos de aquello que perturba nuestra paz. A veces eso incluye amistades, compromisos e incluso familiares. No porque no los queramos, sino porque también necesitamos encontrarnos con nosotros mismos.

Por eso no es justo juzgar a quienes disfrutan de estar solos. Una persona que busca momentos de soledad no es necesariamente antisocial, fría o distante. Muchas veces simplemente está cuidando su bienestar emocional.

A quienes nos gusta la soledad también nos gusta compartir con otros. Pero elegimos rodearnos de personas que aporten energía positiva, respeto, amor y tranquilidad. Personas cuya presencia sume paz en lugar de restarla.

La soledad no es ausencia de amor, es muchas veces, una de las formas más profundas de respeto hacia uno mismo.

Asi me despido…

Desde mi para ti

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *