Muchas veces en la vida nos ahogamos en problemas que sí tienen solución. Nos sentimos víctimas y asumimos ese papel con tanta fuerza que terminamos cayendo en tristeza, depresión, quejas constantes y en la pregunta repetitiva de ¿por qué a mí?
Una vez le dije a alguien que, cuando algo se me pone difícil en la vida —un dolor, un accidente o cualquier prueba— miro a mi alrededor y agradezco a Dios, porque existen otras personas en circunstancias mucho más duras: con hambre, enfermas, sin extremidades, sin hogar, sin familia o sin amor.
Esa persona me respondió: “Cada quien es dueño de sus desgracias, así que no me importa, no me comparo.”
Aquella respuesta me confirmó que mi forma de pensar estaba bien. También me hizo entender que hay personas tan atrapadas en su propio sufrimiento, que se hieren a sí mismas constantemente sintiéndose víctimas, alimentando su infelicidad y arrastrando a otros hacia un camino tóxico de tristeza, melancolía y desagradecimiento.
Todos pasamos por alegrías y tristezas. Todos enfrentamos problemas de salud, accidentes, pérdidas, limitaciones físicas, ceguera, sordera o cualquier desafío, porque sencillamente somos seres humanos. Pero si queremos ayudarnos entre nosotros y sobrellevar esta experiencia llamada vida, debemos empezar por ser más empáticos, escuchar más, agradecer más y dejar de engrandecer lo negativo.
Necesitamos ayudarnos a reencontrarnos con nosotros mismos, expandiendo energía positiva. Aprender a no mirar solo el punto negro en una página blanca, creyendo que ese punto vale más que todo lo demás.
Veamos la página blanca, veamos a nuestros hermanos con ojos compasivos, con humildad, y admiremos a aquellos que están pasando momentos difíciles y aun así siguen sonriendo a la vida, en lugar de contaminarla con amargura.
Cuídense, y recuerden, no busquemos la atención de otros desde el papel de víctimas. Busquemos conectar desde la alegría, la gratitud y la esperanza, aun cuando en ese momento no estemos bien. Porque siempre habrá alguien, en algún lugar, atravesando una batalla más dura y aun así sigue adelante.»La gratitud transforma lo que tenemos en suficiente.» — Melody Beattie
Con esta reflexión los abrazo,
Desde mí para ti.