Hoy, viendo una serie de televisión coreana, me puse a reflexionar sobre los distintos tipos de mamás, de familias, de costumbres… pero, sobre todo, sobre el estado emocional de esas madres. Cada una, a su manera, desafía la vida y trata de dar lo mejor de sí, con su propio estilo y con lo que cree que es la mejor forma de educar a sus hijos.
Y en ese proceso, muchas veces, sin darnos cuenta, caemos en juzgar a otras mamás solo porque no piensan como nosotras, o no siguen la “fórmula perfecta” que creemos tener. Se nos olvida que todas somos seres humanos, que cargamos nuestros propios conflictos existenciales, problemas de salud, preocupaciones económicas o batallas internas.
Un ejemplo claro es cuando vemos a una mamá fitness: hermosa, trabajadora, con hijos bien educados, un esposo con dinero y una casa de ensueño. Inmediatamente pensamos: “qué mujer tan feliz, qué suerte tiene, ojalá yo…”. Pero lo que no vemos es que tal vez esa mujer lucha contra la depresión, se siente presionada por ser perfecta porque en su niñez le exigieron demasiado, está agotada físicamente, su relación de pareja es distante y, aunque sus hijos sean educados, buscan más el cariño de la abuela o de la niñera.
Y entonces aparece otra voz que dice: “para qué tiene hijos si no puede ser mamá a tiempo completo, mejor no los tenga”. Así caemos en un círculo vicioso y contaminante, creyendo que tenemos el derecho de opinar sobre la vida de otras, solo porque no siguen el patrón que nosotras consideramos correcto.
Amigas, aprendamos a no asumir, a no juzgar. No somos perfectas. Todas sentimos, reímos, lloramos, padecemos… y cada una resuelve como puede, con su propio chip de conducta, valores y experiencias. Lo importante es que, aunque de maneras distintas, todas tratamos de ser las mejores mamás posibles.
Yo lamentablemente caí en ese círculo de juicio en el pasado, pero hoy pido disculpas.
Hoy entiendo y admiro profundamente a todas las mamás que, a nuestra manera, luchamos cada día por hacer lo mejor. No existen fórmulas mágicas. Lo que sí existe es el amor y el esfuerzo.
Y para aquellas mujeres que, lamentablemente, no ejercen la maternidad con amor y responsabilidad, solo pido que Dios toque sus corazones, las perdone y les dé la oportunidad de reflexionar y enmendar.
Un fuerte abrazo para todas.
🎯
Me gustaMe gusta