La perdida

Sé cómo se siente perder a alguien profundamente amado, y entiendo tu dolor. Nadie puede ayudarte a llenar ese vacío en el corazón. Esa necesidad de volver a ver, oler, tocar, escuchar a ese ser que tanto amas… ya sea un familiar, un amigo, o tu mascota.

Yo me aferro a creer que no morimos, que nos transformamos. Que algún día volveremos a encontrarnos. Creo que somos energía, alma, algo que trasciende más allá de este cuerpo material.

Eso no significa que no duela. No significa que no llores. Pero pensar así, de alguna manera, tranquiliza mi ser y me permite seguir.

Porque el dolor es inmenso cuando sabes que en esta vida nunca más volverás a apapuchar, abrazar, o incluso discutir con esa persona.

Hoy en día pasan tantas cosas aterradoras en el mundo que necesito creer que todo tiene un porqué. Que nada ocurre en vano. Pensarlo así me ayuda a no llenar mi corazón de odio, de resentimiento, y a mantener mi energía clara. A confiar en que, si existe algo más allá —llámalo Dios, Universo o como quieras— todo tiene un sentido, una enseñanza. Y aun así, aquí estoy contigo. Si has perdido a alguien (humano/animal) que amas, te abrazo.

Pido calma y fortaleza para que puedas seguir adelante en la vida sin él, sin ella, sin ellos… pero llevándolos siempre dentro de ti.

“El amor no muere con la ausencia; se transforma en memoria, en energía, y en la fuerza silenciosa que nos sigue sosteniendo.”(JBT).

Abrazos.

Desde mi para ti.

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