Cada vez que me dicen “eres una mujer fuerte y valiente”, algo dentro de mí se tensa. Como si el cuerpo reaccionara antes que la mente. La verdad es otra.
Nos enseñaron que ser fuerte y valiente es algo positivo, casi un título de orgullo. Que significa que puedes con todo, que nada te quiebra. Pero la realidad no funciona así. Las cosas no se logran por ser fuertes y valientes.
Se logran callando cuando no queda otra, aguantando, llorando a solas, sintiendo miedo… y aun así siguiendo adelante. No por heroísmo, sino por supervivencia. Por tu bien y por el de los tuyos.
Nadie ve lo que hay detrás, la resiliencia silenciosa, los sacrificios, las veces que flaqueaste. Ahí, justo ahí, ser “fuerte y valiente” está lejos de la imagen que nos vendieron. A veces no es valentía, es simplemente aceptar que es lo que es… y continuar.
Sigamos en la lucha diaria, sí, pero sin ser duras con nosotras mismas.Es normal sentir miedo, miedo a los cambios, a tomar decisiones definitivas, a estar sola, a no poder más.
También es normal ser débiles. La verdadera fuerza está en reconocer esa debilidad, abrazarnos con amor, apoyarnos, y aun con temor, empujarnos suavemente a hacer lo que debemos hacer.
Persistir, enfocarnos y caminar a nuestro ritmo hacia lo que queremos, no por ser fuertes, sino por ser humanas.
Un abrazo desde mi para ti.