Esta noche, en silencio, reflexiono acerca de lo que realmente somos. Es un tema profundo, con tantos puntos de vista, teorías y caminos distintos.
Yo soy de las que cree en la energía, en el alma, en el espíritu —como quieras llamarlo— y también en la materia: en el cuerpo, en todo lo tangible que podemos tocar.
Partiendo de la física cuántica, del más allá o de la conciencia misma, siento que los seres humanos —y también los no humanos— somos energía. Energía que da movimiento a esta materia que llamamos cuerpo. Y desde ahí, no siento que exista la muerte, sino la transformación.
Desde esa certeza nace una pregunta que me acompaña: ¿hasta qué punto, a lo largo de nuestras vidas, vivimos como realmente queremos vivir?¿Qué elegimos aprender?¿Qué recuerdos nos llevaremos con nosotros? porque al final, todo lo demás se queda. La casa, las pertenencias, incluso los seres queridos que parten antes o después. Hoy el mundo se vuelve cada vez más materialista, más adicto a las pantallas, dejando de lado la naturaleza, la paz, el silencio y la interacción persona a persona. Vivimos sometidos al tiempo, atrapados en rutinas donde la preocupación constante por el futuro no nos permite vivir ni sentir el presente.
Estamos preocupados por un futuro inexistente, añorando cosas materiales, una carrera exitosa, dinero, etc. Y sí, todo eso forma parte de las necesidades humanas. Pero aquí viene la pregunta que lo cambia todo: Si hoy te dijeran que te quedan 24 horas de vida, ¿soy feliz?¿He hecho lo que realmente quería? ¿Me llevo recuerdos, risas, aprendizajes, viajes, anécdotas que contar?¿Vale la pena gastar el dinero en tener cosas caras, los mejores muebles, una cuenta bancaria llena, si muchas veces ni siquiera nos damos el lujo de disfrutarlo? Vivimos preocupados por un futuro o una vejez que no sabemos si llegará, mientras dejamos pasar el único tiempo real que existe: el ahora.
Es un tema largo, con mucha tela que cortar. Pero por si acaso el mundo se acaba —o simplemente cambia—, llevemos la vida con más calma, con más paz. Observemos y sintamos el presente. Hoy es hoy. Mañana no lo sabemos.
Aprovechemos cada segundo de nuestras vidas. Que seamos nosotros quienes tengamos el control, y no la rutina, la avaricia o la ansiedad quienes nos dominen.
Con amor te lo digo: vivamos bonito, haciendo siempre el bien, con humildad. Que las cosas bellas que haga la mano derecha, la izquierda no se entere.
Desde mí, para ti.
Buenas noches 🌙