Te entiendo cuando la tristeza pesa y sientes que ya no puedes más, cuando la carga en tus hombros se hace demasiado grande.
Te entiendo cuando finges estar bien, cuando aparentas que puedes con todo aunque por dentro estés cansado.
Te entiendo cuando anhelas comprensión y agradecimiento.
Te entiendo cuando sientes que nunca logras satisfacer las expectativas de otros.
Te entiendo cuando vives en otro país y no tienes amigos de verdad.
Te entiendo cuando el agotamiento no te deja un momento de respiro.
Te entiendo cuando miras alrededor y notas que a algunos no les alegra tu felicidad o tus logros.
Te entiendo cuando sientes que los tuyos no te valoran.
Te entiendo cuando deseas un mundo perfecto, aun sabiendo que no existe.
Te entiendo cuando buscas calma, paz, salud, tranquilidad y compañía.
Te entiendo cuando se acercan fechas importantes, como la Navidad, y te encuentras solo.
En todas esas cosas —y en muchas más— compartimos el mismo sentir.
Pero quiero decirte algo: no estamos solos.
Existen personas que sí valoran lo que haces, que celebran tus logros y desean tu felicidad. Existen almas que están dispuestas a acompañarte en las buenas y en las malas, sin pedir nada a cambio. Y también hay muchos como nosotros, buscando luz, buscando renacer.
Hay una fuerza más grande que nosotros, llámala Dios, universo, energía… que nos sostiene en silencio y nos guía hacia el momento correcto. La aceptación de lo que vivimos es parte del camino, porque siempre hay algo que nuestra alma vino a aprender.
A través de mis palabras quiero que sepas que cuento contigo y tú cuentas conmigo, aunque no nos conozcamos. Me alegro por tus logros, deseo que tu camino sea más liviano y que encuentres la paz que buscas.
Un abrazo.
Feliz noche.