A veces siento que soy la villana de la película. Me alejo cuando veo que ciertas personas se enredan demasiado en situaciones cotidianas, convirtiendo su día —y el de los demás— en algo más difícil de lo que debería ser. Y entonces me detengo y pienso:
¿Será que el problema soy yo?
En mi vida veo patrones que se repiten. Amistades que, por alguna razón, me recuerdan heridas antiguas o desencadenan emociones que preferiría dejar en el pasado. O personas que, cuando les abro un espacio, terminan ocupándolo todo, como si necesitara justificarme a cada momento con explicaciones, disculpas o llamadas diarias.
Y ahí me pregunto otra vez:
¿Por qué todos son iguales? ¿Por qué tanta complicación?
¿Por qué todo se interpreta desde lo negativo? “Está molesto”, “no me quiere hablar”, “algo hice”… y así convierten su vida —y la relación— en una montaña más alta de lo que realmente es.
Quizás soy yo el problema porque creo que las relaciones deberían ser simples. Basadas en la aceptación, sin máscaras, sin la necesidad de encajar o complacer. La vida ya es suficientemente complicada; si encima le añadimos dramas, suposiciones y la costumbre de buscar problemas donde no los hay, el viaje se vuelve pesado.
Por eso me alejo.
Me alejo del conflicto, del control, del reporte constante, de las noticias desagradables, de todo aquello que me robe estabilidad emocional. Prefiero la calma. Prefiero proteger mi paz.
Entonces aparece la gran duda:
Si lo “normal” es el drama… ¿me adapto? ¿lo ignoro? ¿me alejo?
¿Necesito un psicólogo?
¿O simplemente estoy eligiendo seguir en mi burbuja, donde las relaciones son más ligeras, donde el silencio y la soledad no son enemigos, sino refugio?
No lo sé.
Pero sí sé que las relaciones humanas son un rompecabezas complejo, donde cada uno lleva sus miedos, historias y formas de interpretar el mundo.
Y tú, ¿también te alejas?
¿Te complicas?
¿Juzgas rápido?
¿Asumes lo peor antes de preguntar?
Porque, al final, todos estamos intentando entendernos… un poco a tientas, un poco a nuestro modo, tratando de no lastimarnos ni perder la paz en el camino.
Abrazos sinceros y sencillos…
Desde mi para ti.