Nuestros hijos necesitan escucharlo

A veces, como madres, creemos que con solo poner la comida en la mesa, ayudar con las tareas o caminar al lado de nuestros hijos protegiéndolos a cada paso, ya es suficiente para demostrar amor. Pensamos que no hace falta decir “te amo” o “gracias”, porque asumimos que ellos ya lo saben. Que entienden que los amamos, que estamos agradecidas con la vida por tenerlos, y con ellos por acompañarnos incluso en nuestros momentos más frágiles. Y sí, muchas veces con solo verlos felices y sanos ya nos sentimos agradecidas.

Pero hay algo muy importante que a menudo olvidamos: nuestros hijos necesitan escucharlo. Necesitan oír ese “te amo”, ese “gracias”, sentir que los valoramos y que son parte esencial de nuestras vidas.

Caemos en el error de creer que ellos “ya lo saben”, y no siempre es así. O simplemente no lo expresamos porque no aprendimos a hacerlo. Venimos de generaciones donde decir palabras como “te amo”, “gracias”, “ayúdame”, “abrázame” o “te necesito” no era común. Y así, sin darnos cuenta, repetimos ese patrón de silencio emocional.

Por eso, mamá lectora, hoy quiero hablarte a ti (aunque claro, los papás también deberían hacerlo). Te invito a que empieces a decir esas palabras que quizás nunca escuchaste. Dile a tu hijo “gracias”, dile “te amo”. Porque ellos lo necesitan tanto como tú lo necesitaste alguna vez.

A menudo decimos: “mi hijo o hija siempre será mi bebé”. Pero, ¿realmente los tratamos como tal? ¿Aún los despertamos con cariño, con un beso, con un abrazo, con palabras dulces como cuando eran pequeños? Probablemente no muchas lo hacemos.

A veces, por el estrés diario o porque creemos que siendo duros con ellos los preparamos mejor para la vida, olvidamos que ellos también necesitan ternura.

Y cuando crecen, ellos siguen necesitando una madre: que los escuche, los apoye, los abrace y los haga sentir amados, no solo una “amiga” con quien compartir problemas. Porque, aunque sean adultos, siguen siendo nuestros hijos, no nuestros confidentes ni nuestros soportes emocionales.

Piensa en ti misma: ¿acaso tú no sigues necesitando sentirte querida, valorada y apoyada por tus padres?Así que te dejo esta reflexión: no olvidemos nuestro rol más importante como madres y padres: educar con amor, con paciencia y con comunicación. Porque el amor no se da por entendido, se demuestra, se dice y se siente.

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