Sentir culpa? Las decisiones traen consecuencias.

En la vida hay que aprender a tener responsabilidad y a seguir adelante, incluso cuando las decisiones tomadas traen consecuencias difíciles. No se puede culpar siempre a terceros: lo que se vive es parte de las elecciones que cada uno toma.

No hay que sentir culpa por no poder dar más de lo que se puede. Y si lo que se tiene se dedica a los hijos o a la propia vida, tampoco debe haber vergüenza, porque lo que se tiene es fruto del esfuerzo, del trabajo, de tantas veces bajar el ego y hacer cosas que quizá no agradan, pero con un propósito claro: dar bienestar y seguridad económica a los tuyos. A veces, sin medir el peso de las palabras, alguien hace comentarios sobre personas que se admiran profundamente. Pero en lugar de reconocer, lo expresan de forma ofensiva hacia quienes en algún momento de su vida decidieron ser amas de casa. Comentarios como: “Ella sí no fue pendeja, no es ama de casa y trabaja en lo que se graduó” hieren como una daga en el corazón, porque muchos, por amor, renunciaron a su carrera profesional para dedicarse a lo más valioso: los primeros años de sus hijos, enseñarles, estar presentes.

Más adelante, al retomar el trabajo en otro país, no siempre se puede ejercer en el área en la que uno se graduó, y entonces toca empezar de nuevo. Algunos trabajan en supermercados, hacen entregas a domicilio, limpian casas, estudian una nueva lengua para poder comunicarse, u obtienen certificaciones o realizan carreras cortas para poder alcanzar una mejor remuneración. Otros emprenden con valentía, y así, en muchos casos, con dedicación logran aportar bienestar a los suyos. Por eso, comentarios como “ella sí no fue pendeja, no es ama de casa y trabaja en lo que se graduó” duelen, porque invisibilizan todo ese sacrificio, esas renuncias y la determinación que hay detrás de cada paso para salir adelante.

Desde la comodidad de un hogar sin trabajar, ni haciendo algun esfuerzo para ello; muchos esperan y piden como si el dinero de quienes emigraron cayera del cielo, sin ver que detrás hay largas jornadas, soledad,sacrificios, nostalgia, lágrimas y la renuncia a una vida más fácil.

Lo valioso es reconocer y admirar a los valientes que cada día se levantan para dar lo mejor a sus hijos y que incluso logran extender esa ayuda a sus padres. Admirar al que se graduó de la universidad y alcanzó su meta. Admirar también al que eligió ser ama de casa y madre, porque esa es una decisión tomada desde el corazón, y uno de los trabajos más difíciles y nobles que existen. Y también valorar el sacrificio que hace aquella persona a la que se le hace cuesta arriba alcanzar sus metas, porque aun así sigue intentando salir adelante.

Por otro lado, también es importante señalar la presión social que existe en general: esa idea de que si no se ayuda económicamente a los familiares, se es una mala persona. Y no se reconoce que lo que algunos tienen es fruto del esfuerzo, de los sacrificios y del trabajo constante, no de la suerte ni de regalos caídos del cielo.

La realidad es que si uno pudo, ¿por qué otros no? Si uno atravesó caminos de espinas, ¿por qué otros no? Cada quien toma sus propias decisiones y cada quien debe asumir sus consecuencias. Por eso no debe haber culpa. Lo que corresponde es sentir orgullo por lo logrado, por lo trabajado día a día. Y cuando no se puede dar lo que otros esperan, no hay que castigarse, porque ellos también tuvieron la posibilidad de decidir y de luchar. Lo mínimo es que valoren lo que sí se hace y agradezcan que no han sido abandonados.

Al final, la verdad es una: cada decisión que se toma desde que uno despierta trae consecuencias, buenas o malas. Reconocerlo libera.

Así que lo justo es celebrar los logros, disfrutar de las alegrías, viajar, reír, alcanzar metas, porque bastante trabajo hay detrás de todo eso. No es egoísmo, no es ser mala persona. Es ser un ser humano maravilloso que hace lo que puede, que se esfuerza, que lleva alimento, abrigo y techo a los suyos. Y eso ya es motivo suficiente para sentirse orgulloso.

✨ Que nunca falte la salud, la fuerza y la esperanza para todos los valientes que, con esfuerzo y amor, deciden cada día seguir adelante.

Se despide con cariño,

Desde mí para ti.

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