A veces, lo que más necesitamos no es que nos curen, sino que nos sostengan la mirada y nos digan: «Estoy aquí». No importa si el cuerpo duele, si el camino es largo o si el cansancio pesa; el amor verdadero siempre encuentra la forma de llegar.
En el momento más difícil que me tocó vivir, comprendí que no todos aman igual. Para algunos, “estar” es solo una palabra; para otros, es cruzar mares, mover montañas y dejarlo todo con tal de no dejarte solo. Entre el dolor físico y emocional, también cargué con una culpa que no me pertenecía: la de sentir que mi situación incomodaba, que mi vulnerabilidad era un peso para otros. Y sin embargo, descubrí que quien menos puede físicamente muchas veces es quien más está dispuesto a moverse por amor.
Yo hubiera estado por ti, sin pensarlo porque estar no siempre significa sanar… a veces es simplemente no irse.
Y aunque duela descubrir ausencias, también es en estos momentos cuando la vida nos sorprende con personas maravillosas que no sabíamos que estarían ahí, brindando su solidaridad y cariño incondicional cuando más lo necesitamos.
Gracias a todos los que siempre están. Con cariño desde mi para ti.