No asumas, conecta.

Hoy quiero reflexionar sobre algo que muchas veces hacemos sin darnos cuenta: asumir. Alguien me dijo hoy: «Tu vida es perfecta. Nunca has pasado por problemas. Tienes un esposo que te adora y unos hijos maravillosos. Se nota que nunca se te ha hecho difícil nada. Eres bendecida de tanta perfección.» Y me hizo pensar… ¿Cuántas veces yo también he asumido cosas así de los demás?La verdad es que no, no es así. Cada uno de nosotros ha vivido desafíos, pérdidas, miedos, luchas internas. Tal vez para algunos la vida ha sido más fácil, y para otros, más dura. Pero incluso eso depende de la perspectiva con la que se viva. Para alguien, ser bendecido es simplemente poder caminar. Para otro, sus piernas son motivo de vergüenza por tener celulitis. Alguien puede tener un físico envidiable, pero vivir con culpa cada vez que come. Otro puede haber crecido en el lujo, pero sentirse solo y vacío. Alguien más, por ser introvertido o neurodivergente, es juzgado como antisocial o “raro”. Si un niño es diagnosticado con autismo severo, muchos asumen que “no entiende”, “no siente”, “no puede”. Vivimos en un mundo lleno de asunciones, donde lo superficial tapa lo profundo. Asumir nos aleja. Nos impide ver al otro tal como es. Nos desconecta de la empatía, de la amistad, de la verdadera comprensión. Por eso, hoy te invito a mirar más allá. A dejar de asumir y comenzar a preguntar, a escuchar, a observar con el corazón. Porque detrás de cada sonrisa hay una historia. Y detrás de cada persona, hay una batalla que tal vez nunca imaginaste.

Te dejo con esta reflexión. Un abrazo.

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