Querida Yo,
Mira… no te sientas culpable por no poder complacer a todos. Sé que a veces te colocas un peso demasiado grande encima, como si tuvieras que hacerlo todo perfecto y ser responsable de los demás.
Pero no es así.
Recuerda que cada persona elige su destino y su camino. Cada uno de nosotros tiene que aprender sus propias lecciones, y no somos responsables de lo que los otros hacen o no hacen con su vida.
Así que si algo bueno sucede, alégrate. Y si no, no cargues con la culpa ni con la pena. No te sientas mal por no poder con todo. Tú haces lo que puedes… y eso es más que suficiente.
Si tu familia no te agradece, si no reconocen lo que diste, aún así: hiciste algo bueno por ellos. Y eso, aunque no se valore, habla de ti, no de ellos.
Suelta lo que no es tuyo. Agradece lo que sí eres hoy en día.
Con amor,
Yo